Bellas letras/mensajes propician Bellos sentimientos y pensamientos. Bellos sentimientos y pensamientos propician Bellas relaciones, acciones… Bellas relaciones, acciones… propician el resplandor de la Humanidad y su Mundo.

María Irene Giurlani

Si donde reina la oscuridad basta con encender una vela, una palabra…
para que dicha oscuridad deje de reinar
¿¡cómo dejar de imaginar el resultado de encender dos chispas, tres… cien y más… y más!?

Avistamos la luz de una antorcha, dos antorchas, tres… cien…miles… millones… desde una Educación Literaria transmutadora y transformadora del oscuro latir  hacia la transfiguración, con Latidos Literarios Luminosos.

 

Una creciente y virtuosa educación literaria, inspiradora y alentadora de la Unidad y la Paz. Una educación impulsora de la transformación del latido tormentoso, oscuro y pesimista, al latido soleado, claro y esperanzador; de la imagen de tristeza a la imagen de Alegría; del pasaje de la voz negativa (uso del ‘no’) y crítica a la voz positiva y constructiva; del grito doloroso al canto gozoso… Una educación propiciadora de la superación del malestar al bienestar personal, social y universal.

Vislumbramos la brillante real-IZACIÓN DE LA PAZ mediante la excelencia de  nuestro Movimiento Académico, Literario-Filosófico, Internacional y Universal, desde Bellas letras preñadas de mensajes de Amor, elevados Valores, Virtudes y Sentidos.  Letras diversas y plurales, Trascendentes y Universales, Libres y Esperanzadas, Caritativas, Compasivas… Responsables, bajo la Ley del Amor y la Bandera de la Paz (Bandera creada por N. K. Roerich). Letras multiplicando el sagrado y necesario, bondadoso y solidario, cooperativo y servicial… educativo y cultural izamiento de la singularidad, integridad y responsabilidad humanas, personal y social, como así también el fraterno abrazo pluricultural, interreligioso… en la Unidad universal, propio de la Gran Familia terrenal abrazada a la Creación toda, reunida y rondando centellante en armoniosa Paz  bajo el mismo Sol, el mismo Fuego…, la misma Energía…, el mismo Espíritu, el mismo Dios.

¡Cultivemos el valor espiritual de la Bella palabra y su sentido!
La atención educativa de la palabra, herramienta del Diálogo y al alcance de todos,
Humaniza, socializa, democratiza, civiliza y pacifica elevando al Hombre y su cultura,
en el coherente, ético y resplandeciente accionar responsable.

María Irene Giurlani